Aportaciones periódicas o invertir de golpe: lo que hice yo

En 2019 empecé invirtiendo 100 € al mes, pero en 2020 recibí una liquidación de vacaciones no disfrutadas al dejar un puesto anterior, unos 2.400 € de golpe, y tuve que decidir: ¿los metía todos a la vez, o seguía con mi ritmo mensual habitual? Esa decisión concreta es la que más me ha ayudado a entender la diferencia entre estas dos estrategias.

Qué es cada una, sin rodeos

Invertir de golpe (lump sum) significa meter todo el capital disponible en el mercado de una vez. Las aportaciones periódicas (DCA, por sus siglas en inglés) significan repartir esa misma cantidad en compras más pequeñas a intervalos regulares, por ejemplo cada mes, durante un periodo de tiempo.

Lo que dicen los números a largo plazo

Estadísticamente, y a largo plazo, invertir todo de golpe suele dar mejor resultado esperado que repartirlo, simplemente porque el dinero pasa más tiempo invertido y el mercado, históricamente, ha subido más de lo que ha bajado en periodos largos. Esto lo sabía antes de decidir sobre mis 2.400 €.

Por qué aun así elegí repartirlo

Decidí repartir esos 2.400 € en ocho aportaciones mensuales de 300 €, además de mi aportación habitual. No fue una decisión puramente matemática: fue una decisión psicológica. Sabía que si invertía todo de golpe y el mercado bajaba fuerte al mes siguiente (cosa que de hecho ocurrió poco después, en la caída de 2020), me costaría mucho no arrepentirme y quizás incluso vender por pánico. Repartirlo me dio tranquilidad suficiente para no tocar nada durante esa caída.

Lo que habría pasado con cada estrategia, en mi caso

Con los datos de aquella caída de 2020 y la recuperación posterior, si hubiera invertido los 2.400 € de golpe justo antes de la caída, habría visto una minusvalía temporal mayor en las semanas siguientes, aunque a medio plazo la recuperación habría sido similar. Repartirlo me dio una caída media menor en el momento más duro, a cambio de probablemente algo menos de rentabilidad total a largo plazo. Para mí, ese cambio valió la pena por la tranquilidad que me dio.

Cómo decido ahora, con cada situación nueva

  • Mi aportación mensual recurrente la sigo haciendo siempre igual, automática, sin pensarlo, desde 2019.
  • Cuando recibo una cantidad grande puntual (una paga extra alta, un ingreso extraordinario del negocio), valoro mi propia tolerancia emocional en ese momento, no solo la matemática, antes de decidir si la meto de golpe o la reparto en unos meses.
  • Nunca dejo ese dinero esperando "el mejor momento" indefinidamente, porque intentar acertar el momento perfecto de entrada es, en mi experiencia y en la de la mayoría de estudios que he leído, prácticamente imposible de hacer de forma consistente.

Ninguna de las dos estrategias es "la correcta" de forma absoluta; dependen de tu horizonte, tu tolerancia al riesgo y, sinceramente, de cuánto vayas a dormir tranquilo con cada una. Si todavía no tienes claro qué es lo que estarías comprando, te recomiendo antes leer fondos indexados: qué son y qué riesgos tienen.

Este artículo cuenta mi experiencia personal y no constituye una recomendación de inversión para tu situación.